
De memes a selfis: construyendo nuestra identidad virtual, es el tema de este artículo que escribo muy conmovido por lo que está pasando con los jóvenes que se ven invadidos por tanta información que les incita a vivir una vida acelerada y a develar aspectos de su vida que deberían estar alejados de un sistema que distorsiona los límites entre lo público y lo privado en beneficio propio. Un pequeño vistazo por las redes sociales me ha llevado a reflexionar sobre el uso de las imágenes que se comparten en estos espacios virtuales.
La fotografía es una de las técnicas artísticas que más he utilizado como herramienta pedagógica en las propuestas y talleres que realizo. Precisamente, he creado un curso que pretende ayudar reflexionar y vislumbrar salidas al problema planteado en el presente escrito.
Es preciso comprender que la fotografía puede ser una herramienta útil para explorar diferentes aspectos de nuestra personalidad y construir una identidad más sólida y coherente, también para mostrar nuestro punto de vista y comunicar nuestras emociones y experiencias.
La fotografía nos permite expresar nuestra creatividad y explorar nuevas formas de ver el mundo. Cada fotografía que tomamos ya sea una selfi, una imagen de paisaje o una foto de nuestros amigos o familiares, refleja una parte de nosotros mismos y de nuestra identidad personal.
Al elegir qué fotografías compartir en línea, podemos reflexionar sobre lo que es importante para nosotros y lo que queremos transmitir a los demás. Es importante recordar que la fotografía no es una representación objetiva de la realidad, sino que siempre está influenciada por nuestra perspectiva y nuestra intención al tomarla.
Debemos ser selectivos con las fotografías que compartimos en las redes sociales, ya que aquellas que elegimos mostrar al mundo son solo una parte de nuestra identidad; el resultado de esto es una imagen distorsionada, incompleta o incluso engañosa de nuestra identidad. Además, estas imágenes están influenciadas por factores externos como las expectativas sociales y culturales.
Es importante recordar que estas fotografías pueden ser vistas por personas que no conocen todos los aspectos de nuestra vida, y crean una imagen opuesta a nuestra verdadera identidad. Aunque, también existen casos en los que las personas pueden utilizar la fotografía para mostrar una imagen exagerada o falsa de sí mismas, con el objetivo de conseguir más “likes” o seguidores en las redes sociales. Esto puede llevar a una competencia constante por la atención y la aprobación de los demás, lo que puede afectar negativamente nuestra autoestima y nuestra percepción de nosotros mismos. Además, es importante ser conscientes de cómo las fotografías que compartimos pueden afectar a nuestra imagen en el mundo real. Por ejemplo, si compartimos fotografías que muestran más de lo debido de nuestro cuerpo o que son sexualmente sugerentes, podemos dar una imagen distorsionada de nosotros mismos que puede ser perjudicial para nuestras relaciones interpersonales.
Las redes sociales: ¿una realidad in-evitable?
En la era digital y de las redes sociales, la fotografía ha adquirido una dimensión aún más importante en la construcción de nuestra identidad virtual. La cultura de las redes sociales ha influido en esta tendencia, ya que nos hemos acostumbrado a compartir nuestras vidas en línea de manera pública. Aunque nos volvemos cada vez más conscientes de nuestra imagen y de cómo nos presentamos ante los demás, tendemos a hacer público lo que antes era privado y esto tiene consecuencias negativas en nuestra identidad personal.
Es importante tener en cuenta las diferencias entre lo público y lo privado en el contexto de nuestra identidad, y reflexionar sobre lo que queremos mostrar en línea y lo que debemos guardar para nosotros mismos.
En la era digital actual, compartir fotos, videos y otros aspectos personales en línea se ha convertido en algo muy común. Sin embargo, muchas personas no son conscientes del impacto que esto puede tener en su privacidad y en la construcción de su identidad virtual. Por ejemplo, compartir fotos de momentos privados o información personal en línea hacen que dicha información sea accesible para cualquier persona, lo que podría tener consecuencias negativas para su reputación y su privacidad.
Además, en las redes sociales, la línea entre lo público y lo privado puede ser confusa. Muchas personas pueden sentir que, al compartir información personal en línea, están conectando con amigos y familiares cercanos y no están realmente publicando información en un espacio público.
En realidad, muchas de estas plataformas tienen algoritmos y políticas de privacidad que hacen que la información personal pueda ser vista por personas que no son parte de la red cercana de amigos y familiares.
Por eso, es importante que las personas sean conscientes de los riesgos de compartir información personal en línea y entiendan las diferencias entre lo público y lo privado.
Esto no significa que deban renunciar a compartir cosas en línea, sino que deben ser más cuidadosos y reflexivos sobre lo que publican y con quién lo comparten. De esta manera, pueden proteger su privacidad y construir una identidad virtual más auténtica y positiva.
Esta es la primera entrega de una serie de artículos que hacen parte de una investigación para el libro “REVÉLATE escribiendo con la luz” en el que se hace un paralelo entre la fotografía y el autoconocimiento.
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1 comentario en “De memes a selfis: construyendo nuestra identidad virtual”
Excelente comentario y buen aporte a la sociedad. Este artículo alerta sobre el uso virtual de la imagen fotográfica, algunas ventajas y cuidados que debemos tener al momento de publicar. Interesante acceder a los cursos ofertados para empaparnos más sobre el asunto. Gracias a los organizadores.